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Manejar en temporada de lluvias, más peligroso de lo que pensabas

Las condiciones meteorológicas o ambientales adversas influyen notoria y negativamente en la conducción, lo que exige al conductor adoptar precauciones técnicas especiales para garantizar la seguridad ya que las superficies resbaladizas y la visibilidad reducida aumentan el riesgo de siniestros viales hasta en un 30%. Las condiciones desfavorables que ocurren con más frecuencia son: lluvia, niebla, hielo, nieve, viento, humo o polvo e incluso el sol y el calor. 

Circulan algunos consejos, recomendaciones (a medias), mitos e incluso mentiras, sobre los peligros y medidas que deben respetarse al conducir bajo condiciones meteorológicas adversas, en este artículo nos centraremos en la lluvia y nos encargaremos de explicarte a detalle los consejos ya existentes, te otorgaremos nuevos y te brindaremos un enfoque mucho más amplio sobre el tema. 

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¡Entremos en materia!

Las primeras gotas, las más peligrosas

Es al caer las primeras gotas cuando más precauciones deben adoptarse. Al mezclarse el agua con el polvo, arenilla, gasolina, grasa y otros restos depositados en el pavimento, se produce un barro que convierte el firme en una superficie sumamente deslizante, lo que significa un serio peligro para la seguridad de la circulación, sobre todo después de un largo período sin haber llovido y hasta que la calzada queda limpia tras el agua haber arrastrado esta suciedad hacia las alcantarillas.

Efectos de la lluvia sobre la conducción

  1. Reduce la adherencia. La presencia de lluvia en la carretera genera una película de agua en la superficie del pavimento. Esta película interfiere entre los neumáticos y la calzada, disminuyendo la fricción y, por tanto, reduciendo la adherencia. No confundir esta descripción con los efectos del aquaplaning, en otro artículo explicamos qué requisitos deben cumplirse para considerar que estamos en presencia de aquaplaning y cómo actuar para salir con bien de la situación.
  1. Afecta la visibilidad. Esto ocurre por varios factores, por sí solo cada uno afecta considerablemente la visibilidad, al juntarse todos, puede perderse por completo la visión del exterior, analicemos uno a uno:
  • Empañamiento de cristales: esto se debe a la diferencia de temperatura y humedad entre el interior y el exterior del vehículo. Cuando el aire caliente y húmedo del interior entra en contacto con las superficies frías de los cristales, el vapor de agua contenido en el aire se condensa en pequeñas gotas de agua, creando el efecto de empañamiento. Esto obstruye parcialmente la vista a través de los cristales.
  • Menor luminosidad del día: durante la lluvia, la presencia de nubes y gotas de agua en la atmósfera actúan como filtro para la luz solar. Las nubes dispersan y absorben parte de la luz, lo que resulta en menor intensidad de la luz solar que llega a la superficie terrestre. 
  • Menor longitud de alcance de los faros: Las gotas de agua en el aire durante la lluvia dispersan la luz emitida por los faros del vehículo, reduciendo la intensidad y alcance efectivo de los faros. 
  • Luz reflejada en las gotas de agua o el suelo mojado: la luz se refleja en las gotas de agua presentes en el aire durante la lluvia debido al fenómeno de la reflexión. Cuando la luz incide en la superficie de las gotas de agua, parte de la luz se refleja en varias direcciones. Esto puede crear deslumbramiento y reflejos en el parabrisas y otras superficies del vehículo, afectando la visibilidad del conductor al dificultar la percepción adecuada de la vía y los objetos.
  • Distorsión de la imágen proporcionada por los retrovisores: La lluvia en la superficie de los retrovisores puede causar distorsión en la imagen reflejada debido a la refracción de la luz. Las gotas de agua actúan como pequeñas lentes que cambian la dirección de los rayos de luz que pasan a través de ellas. Esto puede hacer que la imagen reflejada en los retrovisores se vea distorsionada, haciendo que los objetos parezcan más grandes, deformados o difuminados.
  1. Favorece que surja la tensión: Aumento de fatiga visual y tensión al tratar de adivinar qué habrá más adelante.

Medidas para aumentar la seguridad en la conducción

Como conductor debes adoptar las siguientes medidas para mejorar la adherencia:

  1. Mantener siempre los neumáticos en buen estado, a la presión correcta y con el dibujo adecuado en toda la superficie de rodadura para que se adhieran adecuadamente al pavimento. Los neumáticos desgastados no son compatibles con una conducción segura cuando llueve, al no tener dibujo, no se «agarran» bien al suelo y el agua y barrillo existentes en el pavimento no se evacúa a través de su delineado o canales de drenaje por lo que el vehículo puede perder la adherencia.
  1. Comprobar con frecuencia durante la marcha si los frenos responden porque, al mojarse, pierden eficacia y hay que «secarlos». Para esto deberás, sin ánimo de frenar, presionar ligera y suavemente el pedal del freno, especialmente después de pasar por un charco, para que al poner en contacto las zapatas y los tambores o las pastillas y los discos, se produzca suficiente calor por rozamiento para evaporar la humedad, secándose y recuperando su eficacia.
  1. Frenar de manera suave y mantenida, no de forma brusca, porque ello puede provocar el bloqueo de las ruedas y que el auto lejos de detenerse, patine. 
  1. Frenar con más antelación de lo que se haría en condiciones normales. Al aumentar la distancia de frenado, que podría ser el doble de la que correspondería a una calzada seca, es necesario anticipar la acción sobre los frenos para prevenir la reducción de la adherencia de los neumáticos que la lluvia trae consigo.
  1. Aumentar la distancia o intervalo de seguridad con el vehículo de enfrente para disponer de más espacio para frenar, debido a que aumentan las distancias de frenado y detención.
  1. Reducir la velocidad, especialmente al aproximarse a curvas, tramos con asfalto brillante, charcos, barro, incluso hojas de árboles caídas, para mitigar la reducción de la adherencia de los neumáticos. Esta reducción es necesaria porque a mayor velocidad, más cantidad de agua y en menor tiempo deberán evacuar los neumáticos para mantenerse «agarrados» al asfalto, pudiendo en un momento llegar a saturarse los canales de drenaje de los neumáticos, lo que volvería más peligrosa la conducción.

Medidas a adoptar por el conductor para mejorar la visibilidad:

  1. Encender luz antiniebla delantera, además de la luz de corto o largo alcance. La luz antiniebla delantera podrá utilizarse aislada o simultáneamente con la de corto alcance y con “las altas”. Esta última evítala al estar cerca (por detrás o de frente) de otros autos ya que causa deslumbramiento. 
  1. Limpiar y mantener limpia toda la superficie acristalada del vehículo: parabrisas, ventanillas, luneta posterior, cristales y carcasas de todas las luces, espejos retrovisores para así ver y ser vistos mejor.
  1. Poner en funcionamiento los limpiaparabrisas y, si el vehículo dispone de ellos, los limpia-faros y el limpia-luneta posterior.
  1. Eliminar el vaho interior del parabrisas, ventanillas y luneta posterior, haciendo uso del sistema de climatización orientando el aire hacia la superficie acristalada. De no disponer el vehículo de dicho sistema, limpiar los cristales con una gamuza.

Si para limpiar los cristales fuera necesario inmovilizar el vehículo, hazlo en lugar permitido y seguro, además aprovecha para limpiar las placas de matrícula ya que, aunque no tienen la consideración de catadióptricos, al ser retrorreflectantes contribuyen a indicar la presencia del vehículo.

Precauciones especiales respecto los peatones

En días de lluvia, los peatones suelen realizar mayores conductas de riesgo como cruzar corriendo y sin mirar o caminar con una visibilidad disminuida por el uso de paraguas o capuchas para protegerse de la lluvia, pero estos elementos les causarán problemas para observar el tráfico. Asimismo, el uso de gabardinas aumenta, siendo el color más común de estas prendas gris o negro, colores que no les ayudan al momento de ser vistos, lo que te obliga a ti como conductor a ampliar tu atención a estos aspectos mínimos pero sumamente importantes, la anticipación es fundamental. 

Siguiendo estos consejos y manteniendo una actitud vigilante al circular, puedes reducir significativamente el riesgo y mantener tanto tu seguridad como la de otros usuarios de la vía. Recuerda que llegar a tu destino de manera segura es siempre la prioridad número uno.

Comparte este artículo con tus amigos y familiares para que lleguen con bien a su destino a pesar de las fuertes lluvias.

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